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Una Navidad auténtica…

La autenticidad cada vez está más valorada, pero ¿qué necesita una organización para ser auténtica?

Hay muchas personas como yo para quienes la  Navidad es la época del año que más nos gusta, y desde luego, aunque no siempre haga que todos seamos más felices, en general la gran mayoría de nosotros solemos estar más sensibilizados, más propensos a ponernos en los zapatos de los demás y probablemente valoramos más aquellos que nos resultan más auténticos… También precisamente es esa sensibilidad la que hace  que echemos mucho más de menos a aquellos a los que hemos perdido o hemos dejado que se alejaran sin hacer nada para evitarlo.

Pero cuando hablamos de ser auténtico, ¿A qué nos referimos exactamente? ¿Cuáles son las características que hacen que una organización sea auténtica?

Parece que viene a decir “sé tú mismo”… Pero la autenticidad es algo que se mide con respecto a cómo lo perciben los demás, el entorno y, ¡cuidado!, porque hay defectos que son insoportables e imperdonables, y dependiendo del grado pueden llegar a ser francamente insufribles para el resto.  O ¿Pensáis que tiene más que ver con las habilidades y capacidades profesionales? Siempre recuerdo uno de los dichos que más me gustan por lo bien que reflejan la realidad: “cada uno tiene sus cadaunadas”. ¿Y eso quiere decir que tenemos que aguantar las de todos? ¿Dónde se quedan los valores en todo esto?

Hay un artículo que publicó “London Business School”, llamado “Confía en nosotros: La autenticidad necesita trabajo. (Trust us: authenticiy needs work)” que nos cuenta las características que debe tener una organización auténtica. Han podido establecerlas en base a una investigación que hicieron para un libro que han publicado recientemente y que se titula “¿Por qué debería alguien trabajar aquí?” (Why should anyone work here?)”.

Han llegado a la conclusión de que las organizaciones auténticas tienen que cumplir con las características cuyas palabras en inglés forman el acrónimo “DREAMS”:

  • Difference (Diferencia): “Quiero trabajar en un sitio donde pueda ser yo mismo”
  • Radical honesty (Honestidad radical): “Quiero saber lo que realmente pasa.”
  • Exra Value (Valor extra): “Quiero trabajar en una organización que me hace tener más valor.”
  • Authenticity (Autenticidad): “Quiero trabajar en una organización que realmente se mueve por algo”
  • Meaning (Significado): “Quiero que mi día a día tenga significado”
  • Simple Rules (Reglas sencillas): “No quiero que me obstaculicen reglas estúpidas”

Parece que por ser breve es fácil pero que todas esas cualidades se den dentro de una organización es francamente complicado.  Y sobre todo al final del artículo llega a la conclusión que verdaderamente es la clave de todo esto, el motivo por el que es cada vez más importante ser auténtico, y se debe a que las organizaciones que se conforman no alcanzan nuevas metas. Al final las empresas se tienen que adaptar a aquellos que quiere que trabajen para ellas, aunque no siempre sean los que más fáciles hacen que resulte el día a día.

¿Crees que siempre queremos oír la verdad? Pues lo mismo ocurre en las compañias, en ocasiones puede llegar a ser la parte más dura para sus líderes.

Y volviendo a la autenticidad, probablemente es por eso que nos gustan tanto estas fechas, porque es el momento del año en el que es más fácil ser tolerante. Quizá no nos importa tanto que puedan salir a la superficie ciertos sentimientos que casi siempre están mucho más escondidos.

Seguramente sea el único momento en el que nos podemos permitir que se nos ponga un nudo en la garganta si oímos el anuncio de “El Almendro”, “vuelve a casa por Navidad”, especialmente si tenemos a alguien fuera que no puede estar con nosotros. También por eso nos encanta la inauguración oficial de estas fechas que comienza con el sorteo de la Lotería de Navidad, dónde un montón de niños empiezan a cantar números y no sé si soy la única, pero estoy convencida de que casi nadie presta atención… Pero ¿No echarías de menos el ruido de fondo de una radio de las de pilas de toda la vida la mañana del 22? También puede que por eso haya tantas películas dedicadas a la Navidad que nos bombardean y que estoy convencida de que en otra época del año nos resultarían cursis e infumables.

Por eso es por lo que nos gusta una casa llena de espumillón, y cuanto más chillón y más brillante mejor, porque nos trae el sabor de cuando la navidad nos parecía mágica. También es el único momento del año en el que por lo menos yo, me atrevo a cantar en alto los villancicos de toda la vida, los de la zambomba… Me pasa como cuando voy al karaoke, que incluso llega a ser divertido… Es más, los más aburridos de todos son por orden, los que cantan mal pero que se creen que lo hacen bien y hasta gesticulan como si estuvieran en un concierto, seguidos de los que cantan bien y lo saben, y por último, en el grupo en el que me incluyo que somos los que cantamos fatal y también lo sabemos.

Por todos esos motivos es por lo que nos gusta la Navidad. Y si a eso le sumas que el cambio de año es como una puerta abierta a la esperanza, a qué nos deparará el año que viene… Es lo más cerca que volvemos a estar de la magia… Y mientras tanto ¿Estás preparado para vivir todas las aventuras que te esperan el año que viene?