Equivocarse, fracaso.

Equivocarse SÍ, pero….

“¿Qué hacemos con los errores?”…

Últimamente se empieza a oír un poco más la palabra “fracaso” , aunque para algunos no deja de ser una moda, un discurso políticamente correcto que se incorpora a algunas organizaciones porque es lo que toca… Pero lo cierto es que a la hora de la verdad no se permiten los errores, equivocarse es sinónimo de no cumplir con las expectativas y en muchas ocasiones subyace la posibilidad de que eso suponga que no existe un hueco en la organización para quien lo hace… Y en ese ambiente ¿Quién es el valiente que se atreve a asumir riesgos?

… Tiene muchas similitudes con la palabra  “talento”…Cuántas organizaciones hablan de retenerlo y luego ves que están dejando ir a los mejores, a los que intentan hacer las cosas de otra forma, a los que más curiosidad tienen, a los que piensan diferente…

Es cierto que hay que poner la palabra “equivocación” en contexto, porque hay errores que se toman en base a un plan, que tienen un riesgo medido y sobre todo, se tiene previsto qué hacer si sale mal…y otros que se convierten en decisiones “inconscientes”

Hay una cosa que está clara, los errores son positivos cuando se convierten en “lecciones aprendidas”…  una vez más depende siempre de la actitud que se tome ante ellos,  porque es imprescindible primero tener la valentía de asumirlos y reconocer que se han cometido para después levantarse, poder corregirlos y aprender de ellos…

Y ya nos topamos con el primer obstáculo que hay en muchas organizaciones… ¿Cuántas personas de tu entorno cuando hay un problema en lo único que pierden el tiempo es en buscar culpables..? Y ¿Cuántos tapan las equivocaciones pretendiendo que no se vean y lo que dejan son situaciones cada vez más insostenibles porque sencillamente se van deteriorando..? ¿Quién no ha padecido en primera persona el nombramiento de alguien que no estaba preparado para cierto puesto, pero se mantiene porque reconocerlo significaría admitir que se ha tomado la decisión equivocada?

Ilustrativo de todo esto es lo que dijo Rick Warren “Si no estás cometiendo ningún error, no estás innovando. Si estás cometiendo los mismos errores, no estás aprendiendo”

Pues como ocurre casi siempre, las empresas son como las personas y el problema es que muchas de ellas no saben cómo gestionar los errores ni integrarlos en la cultura de la compañía para sacar un aprendizaje de ello… Además es crítico que la alta dirección tenga la “humildad” para reconocer los propios fracasos y aceptar los de los demás… Nuevamente la humildad, ese don discreto y poco valorado que es el único que nos permite ser cada día mejores.

Un par de grandes ejemplos de lo que es reponerse al fracaso y seguir adelante: Thelma Toole”, la madre del autor de “La Conjura de los Necios” a la que 8 veces dijeron que “NO” antes de que a la novena encontrara el editor que publicó el que pasó a convertirse uno de los imprescindibles de la literatura universal, además de ser divertidísimo y J K Rowling”  a quien fueron 12 las negativas antes de que por azar, cayera el manuscrito en las manos de la hija de un editor que no pudo parar de leer hasta que llegó a la última página.

Hablamos entonces de “lecciones aprendidas” que nos permitan levantarnos para poder seguir adelante.