Mascara branding

2 museos de los errores…

Y lo más sorprendente es que hay un error que se repite a menudo y es no entender bien qué es el “branding”.

Uno se llama el “Museo de los productos fracasados” y está en Michigan (EEUU), el otro “El Museo del fracaso” y abrió sus puertas el pasado mes de junio  en Helsingborg,  una pequeña ciudad de Suecia.  Pero ambos tienen algo en común,  son un santuario dedicado a los lanzamientos de productos fallidos. La idea, que sirvan para aprender de los fracasos, algo sobre lo que ya hablaba en el post “equivocarse SÍ, pero…”

Los errores por los que han fracasado estos productos son de distintos tipos, por un diseño equivocado, por no ponerle un nombre apropiado, un precio mal calculado,  una mala campaña de lanzamiento y lo que más sorprende de todo es que hay muchos que se deben a no entender lo que significa el concepto de una marca, que no deja de ser “lo que piensan y sienten los demás cuando oyen tu nombre”. Como hablamos de percepciones es muy difícil detectar cómo nos ven los demás, y exactamente lo mismo es aplicable al mundo del consumo.

Estos errores los cometen además grandes multinacionales que han sabido tener éxito en todo el mundo y, cuesta creer que no hayan hecho un estudio de mercado antes de lanzar esos productos. Seguramente sí lo hicieron, aunque buscando respuestas que no tenían nada que ver con el problema de fondo, que  está relacionado con la consistencia: Lo que las marcas son, lo que dicen y lo que hacen tiene que ser coherente… Exactamente igual que ocurre con las personas.

Uno de los ejemplos que aparece es una línea de comida de la marca “Colgate”.  A priori puede parecer que tiene sentido poder diversificar lanzando un producto que se relacione con el motivo por el que nos tenemos que limpiar los dientes, el de comer. Estoy segura de que antes de lanzar la línea de alimentos hicieron la oportuna investigación de mercado, pero también estoy segura de que lo que buscaban era saber si el producto en sí gustaba y era lo suficientemente apetente.

Pero lo que no hicieron fue analizar cómo les percibían fuera. ¿Te comerías una lasaña hecha por alguien que a lo único que se ha dedicado y en lo que tiene experiencia  es a limpiar y que sabes que no ha cocinado en su vida? Pues si haces como la mayoría, la respuesta es no y por eso es uno de los productos que ocupa un lugar en las estanterías de estos museos.

Igual le pasó a una línea de bragas de usar y tirar que lanzó “BIC”, el fabricante de bolígrafos, o los yogures de “Cosmopolitan”. Tampoco tenía nada que ver el éxito de “Chiquito de la Calzada” con estar dispuestos a pagar por unos “bocabits” de toda la vida en cantidades ridículas, un precio mucho más caro por llevar su nombre.

Y también se entiende que no triunfaran las “pizzaladas”, pizza con ensalada (si  ya pecas que sea en condiciones…) o los “Donuts” fresquitos con sabor a lima y limón y que se podían servir fríos.

También errores de grandes compañías que parece que ni siquiera testaron los productos antes de sacarlos, por ejemplo “Coca Cola Blak”, un refresco con sabor a cola mezclado con café que dicen que sabía a rayos, e incluso contaban que hubo un presentador que lo probó en la tele y lo tuvo que escupir cuando se lo metió en la boca.

Y uno de los productos más llamativos es una “máscara” que parecía sacada de los carnavales de Venecia y que si te la ponías en la cara soltaba unas descargas que te hacían parecer más “guapo”. La máscara de por sí daba grima, pero la actriz que eligieron para presentarlo daba más todavía. Era “Linda Evans” una de las protagonistas de “Dinastía”,  una serie que fue un bombazo en los años 80.  Entonces no se estilaba el Botox, pero seguro que ella fue una de las impulsoras que descubrieron que al no mover los músculos de la cara no te salen arrugas, y eso sin entrar a hablar del tinte de pelo que utilizaba o  el peinado de marras…

Y para terminar, un ejemplo de un producto que ya entonces era el reflejo del ego  desmesurado de un Donald Trump”,  que en la foto de la caja aparece con la misma melenita que ahora aunque mucho más joven. Sacó un juego de mesa en el año 89 que fue un fracaso no una, sino dos veces, ya que a raíz del éxito de sus programas intentaron volver a relanzarlo en el año 2004.

¿Veremos un tercer intento ahora que es presidente? Como decía “Confucio”: “El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor”

 

 

Nota: El pasado sábado 11 de noviembre, tristemente nos ha dejado para siempre “Chiquito de la calzada”.  Ha conseguido lo más difícil que es hacernos reír a todos, sin distinciones, empezando por el Rey y terminando por casi cualquiera de nosotros. Y también nos ha cambiado la forma de hablar. Hasta siempre Lucas!